18 abril, 2007

Urbanismo de Mercado.

/el capitalismo comunal/
por. S.A.



Si tomamos el principio del “hacer Ciudad” como un síntoma de los procesos del mercado la pregunta de ¿hasta qué punto es tal? se torna significativa para poder entender las lógicas del proceso urbano. El Capitalismo, sistema económico imperante en el mundo, nos revela desde el estudio del mismo, datos que no pueden ser sino concluyentes de las modificaciones de las relaciones sociales y, por consiguiente, urbanas (Polèse, 1998,p 34).

El Sistema Capitalista busca la reproducción del Capital en base a la plusvalía del producto fabricado (objetos de insumo, materias primas procesadas, obras de arquitectura, etc.). Esta plusvalía es un valor agregado que se obtiene posterior al proceso de producción y que va dirigido al aumento del Capital del Capitalista que es, a su vez, un ente privado debido a la Política liberalista. Esa relación entre Capitalismo y Liberalismo –Valorización de la Propiedad Individual por sobre la Colectiva– genera una acumulación significativa en los Sujetos Capitalistas aumentando así, la diferencia entre estos y los productores de la fuerza laboral.

La segregación es un corolario de esta diferenciación, cosa que se aplica desde niveles Sociales hasta Urbanos. Esta consecución implícita en el Capitalismo no ha variado desde su génesis en la Revolución Industrial. Esto se corrobora en el análisis que hace Peter Hall (1996. P 39) de Londres de fin de siglo XIX, en donde la reducción de los productores de la fuerza laboral, los relegaba a un pedazo de suelo urbano sumamente pobre y reducido, lo que contrastaba con la opulencia de la burguesía y la oligarquía Londinense. Además señala que, pese a la intención de solucionar dicho problema, las prácticas realizadas en pro de lo anterior no obtenían los objetivos esperados en el origen de la propuesta, cosa que no se produce solo por una ineficacia profesional, sino básicamente por las implicaciones intrínsecas del Capitalismo. En este caso Hall (1996, p356) en al Capitulo “La Ciudad de los Promotores”, evidencia como en ese momento, para el Gobierno Británico, el problema no pasaba por la incapacidad del individuo, sino por una falencia en su economía urbana.

Está claro entonces, que el sistema de Mercado, no solo regula las relaciones laborales sino que también las relaciones sociales y urbanas (Polèse, 1998), pero ¿Cómo se evidencia este proceso en la actualidad?, para eso se compararán dos comunas paradigmáticas de las consecuencias de este proceso.

Cerro Navia y Vitacura polulan entre las comunas más pobres y ricas de la Provincia de Santiago, respectivamente. La comuna de Cerro Navia cuenta con una superficie de 11.2 Km2 y una población de 148.312 habitantes, mientras que Vitacura cuenta con una superficie de 28.3 Km2 y una población de 81.499 personas (INE, 2002). A primera vista, las densidades comunales revelan una condición dispar, significativa de los procesos de mercado, aunque no concluyente sobre la realidad comunal.

Para poder desarrollar el tema con mayor profundidad es necesario otro tipo de indicadores. Uno bastante novedoso es el creado por el Suizo Mathis Wackernagel, llamado “Huella Ecológica” (Ecological Footprint) que mide el consumo de las personas para determinar su impacto en el medio ambiente. Este indicador, para el contexto utilizado ayuda a comprender el impacto del consumo comunal en la región.

Según Patricio Lafranco (2001), Vitacura, uno de los municipios de más altos ingresos de Santiago, tiene una huella ecológica 40 veces superior a la de Cerro Navia (Figura A). Este dato no sería significativo si, en la comuna, el indicador de la Huella Ecológica no estuviese ligado a su consumo total sino a los tipos de productos consumidos, pero la mayor parte éste se debe a gasto energético por lo que el instrumento funciona de forma eficaz y precisa en la resolución del impacto de consumo.

Cerro Navia tiene una Huella Ecológica de 1,27 hectáreas por persona, mientras que Vitacura tiene una Huella Ecológica de 22.6 hectáreas por persona al año. Lo relevante es que la Comuna más pobre duplica en número de población a la comuna mas ostentosa y, al mismo tiempo, esta ultima duplica el en territorio a la primera. La figura A que relaciona el impacto de estas comunas resulta, a lo menos, preocupante.

Pero no sólo el nivel de consumo comunal evidencia la incidencia del Mercado, sino también su localización y accesibilidad al equipamiento. Según Jean Lojkine (1979), dentro de los tipos de segregación urbana que produce el capitalismo, uno fundamental es el relativo a la fragmentación generalizada de las Funciones Urbanas, distribuidas en zonas distintas y particulares de aquellos sectores con gran ingreso de capital. Para la comuna de Cerro Navia, esto se cumple ya que existe una notoria ausencia de espacios públicos de envergadura o grandes equipamiento y la accesibilidad hacia los mismos es precaria (INE, 2002). Cosa totalmente distinta ocurre con Vitacura, que si cuenta con grandes espacios públicos, de comercio, equipamiento y con gran accesibilidad al centro y sus comunas contiguas.

En síntesis, existe una segregación evidente a nivel urbano, fomentada principalmente por el Mercado Capitalista Liberal, en donde el Capital se acumula en algunos sectores por sobre otros.

La comuna de Vitacura está concentrando la mayor parte del capital que, como está expresado antes, proviene de la plusvalía del proceso de producción; en este caso, a ese valor agregado se le suma aquel proveniente de la ubicación, equipamientos en la zona y accesibilidad. Además cuenta con una extensa huella ecológica que está siendo sustentada por otros sectores de menos consumo (como Cerro Navia). En definitiva, Vitacura se posiciona como una comuna Capitalista, que Capitaliza, valga la redundancia, el producto de la fuerza productiva de las grandes masas de población de consumo inferior, cosa que es determinada la política económica de Capitalista de Libre Mercado y que, en la posteridad, polarizará aún más la situación, como sucedió en el Londres o el New York de principios de siglo pasado.


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HALL, PETER. La Ciudad de la Noche Espantosa; La Ciudad de los Promotores. En su: Ciudades del mañana: historia del urbanismo en el siglo XX. Barcelona.: Ediciones del Serbal, 1996

POLÈSE, MARIO. Desarrollo económico y urbanización. En su: Economía urbana y regional: introducción a la relación entre territorio y desarrollo. Cartago: Libro Universitario Regional, 1998

LOJKINE, JEAN. El Marxismo, el estado y la cuestión urbana. México. Ed. Siglo Veintiuno, 1986.

INE (2002). Censo 2002. Recuperado el 04 de Abril de 2007 de

LAFRANCO, PATRICIO. Informe Página Web IEP para el año 2001. Recuperado el 04 de Abril de 2007 de


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3 comentarios:

Darketa dijo...

la verdad esk no lei
pero voy a decir wekamente
ke me dio risa eso de
"Los metaleros son más inteligentes"
jkajkajkajakajkjak
te kiero seba XD*

arq.raymundo_m dijo...

Saludos,
Interesantisimo tema. Actualmente trabajo en mi tesis para optar por el titulo de arquitecto y precisamente mi tema intenta conjugar el mercado con la arquitectura, sin dejar de incluir la herramienta de mercado mas potente actualmente, la publicidad. Analizar la arquitectura ligada a la publicidad, puede ser muy facil, es algo ke lo vemos a simple vista constantemente en las ciudades, lo dificil es encontrar de manera amplia y explicita las analogias que unen las estrategias de mercado con las estrategias urbanisticas ya que hay pocos argumentos sobre esto... hay que producirlo practicamente todo... si alguien me pudiera indicar alguna otra fuente donde encontrar mas argumentos sobre el tema se los agredeceria.

Rox dijo...

Me parece excelente tu blog!

saludos
Roxana