Neoliberalismo para principiantes
Segunda parte: El programa político
Después de la segunda guerra Mundial, se produjo una riqueza nunca antes vista en el mundo, así se hizo necesario recurrir al neoliberalismo para legitimar el nuevo poder. Antes, las ideas de Hayek no eran más que desvaríos de un loco. Cuando los EE.UU. ascendieron sus ideas vinieron como anillo al dedo. Así como el liberalismo legitimo el predominio de Inglaterra durante el SXIX, durante los últimos 30 años el neoliberalismo a legitimado el poder de EE.UU.
Antes de profundizar en el programa político, hay que revisar un primer aspecto: el carácter utópico y totalitario del libre mercado.
El libre mercado es utopía en la medida en que los cultores de éste no parten de una realidad empírica, es decir del mercado real, sino que de una idea de mercado puro, un mercado ideal y perfecto. A partir de esta abstracción se deducen todas sus cualidades.
El libre mercado no existe en la realidad, no existe entre los hombres. Es sólo una construcción teórica en que supuestamente los trabajadores compiten libremente y ofrecen su trabajo al mejor postor. El trabajador es libre de elegir aceptar o rechazar la oferta de trabajo. Además la fuerza de trabajo aparece “así sin más” en el mercado.
En la vida real los compradores y vendedores no poseen el mismo poder. Los empleadores son generalmente más poderosos y por lo tanto imponen mucho más fácil sus condiciones. El trabajador tampoco es libre de aceptar o rechazar, sobre todos los trabajadores con menos recursos tienen que aceptar lo que venga. Necesita comer aunque la oferta de trabajo no le guste. Lo mismo ocurre con el consumidor: no es libre de elegir si comprar comida o no: sea el precio que esta tengo deberá seguir comiendo. Los trabajadores tampoco aparecen por magia en el mercado laboral, detrás de cada trabajador hay un esfuerzo increíble de educación y desarrollo que cuesta esfuerzo del trabajador, de su familia y de instituciones privadas y públicas. El empresario que compra fuerza de trabajo no paga por todo este esfuerzo detrás. Los productos que se comercializan en el mercado también, a menudo, no se comercializan por lo que cuesta fabricarlos (incluyendo el esfuerzo de los trabajadores que lo hacen) sino que por el precio que el propio mercado fija que no tiene que ver con lo que realmente valen.
El libre mercado es utopía en la medida en que los cultores de éste no parten de una realidad empírica, es decir del mercado real, sino que de una idea de mercado puro, un mercado ideal y perfecto. A partir de esta abstracción se deducen todas sus cualidades.
El libre mercado no existe en la realidad, no existe entre los hombres. Es sólo una construcción teórica en que supuestamente los trabajadores compiten libremente y ofrecen su trabajo al mejor postor. El trabajador es libre de elegir aceptar o rechazar la oferta de trabajo. Además la fuerza de trabajo aparece “así sin más” en el mercado.
En la vida real los compradores y vendedores no poseen el mismo poder. Los empleadores son generalmente más poderosos y por lo tanto imponen mucho más fácil sus condiciones. El trabajador tampoco es libre de aceptar o rechazar, sobre todos los trabajadores con menos recursos tienen que aceptar lo que venga. Necesita comer aunque la oferta de trabajo no le guste. Lo mismo ocurre con el consumidor: no es libre de elegir si comprar comida o no: sea el precio que esta tengo deberá seguir comiendo. Los trabajadores tampoco aparecen por magia en el mercado laboral, detrás de cada trabajador hay un esfuerzo increíble de educación y desarrollo que cuesta esfuerzo del trabajador, de su familia y de instituciones privadas y públicas. El empresario que compra fuerza de trabajo no paga por todo este esfuerzo detrás. Los productos que se comercializan en el mercado también, a menudo, no se comercializan por lo que cuesta fabricarlos (incluyendo el esfuerzo de los trabajadores que lo hacen) sino que por el precio que el propio mercado fija que no tiene que ver con lo que realmente valen.

Friedrich Hayeck
Lo anterior se vuelve totalitario en la medida en que los creyentes del libre mercado piensan que esta construcción teórica es la solución para todos los problemas sociales de la humanidad. Los primeros liberales creyeron descubrir en el mercado un mecanismo que aseguraba la justicia en las relaciones humanas. El mercado no necesitaba valores morales ni ninguna clase de subordinación a principios morales ni de otro tipo, que no son más que “externalidades” al correcto funcionamiento del mercado. En el mercado el egoísmo lleva al progreso de todos. En la medida que todos sean egoístas y busquen su propio beneficio, se generan las virtudes y riquezas que lleva a toda la sociedad a su promoción.
También es totalitario en la medida en que reduce al hombre a ser un mero consumidor.
El neoliberalismo va más allá de lo anterior. De ser mera utopía no llamaría la atención, pero tiene un programa político, una implantación los últimos 25 -30 años en el mundo con objetivos definidos. Básicamente:
1- la eliminación de todo obstáculo para la circulación de capitales, bienes y servicios entre naciones: entre ellos los estados nacionales.
Se estima que durante los 90 circularan en el mundo 1000 a 1500 millones de dolares al día entre los centros financieros mundiales. Tales volúmenes de capitales son capaces de destruir las economías más débiles. Un país puede ser destruido solo por la especulación.
El libre comercio de bienes y servicios supone la entrada de las grandes trasnacionales, las que pertenecen todas a naciones del primer mundo y la mayoría a los EE.UU. las trasnacionales instalan sucursales en los distintos países aprovechando sus ventajas, que son los sueldos bajos, la ausencia o déficits de leyes laborales, facilidades para enviar los dineros a paraísos fiscales, obras de infraestructura, acuerdos tributarios y otros tipos de facilidades. Pueden comprar empresas nacionales y hasta gobiernos. La apertura de sucursales alrededor del mundo en ningún caso supone la distribución del poder hacia los países en que se abren estas sucursales, sino que todo lo contrario. Según la Saskia Sassen, entre más sucursales se abran en el mundo, más necesitara de un poder central que concentra las funciones más complejas, generan las mejores ofertas de trabajo, y en definitiva se quedan con el grueso de las ganancias (por eso es que 20 ciudades del mundo dirigen el destino de toda la humanidad)
2- la destrucción de todos los “colectivos” o formas de asociación no empresariales que defienden los individuos. Se quiere aislar al individuo para que el mercado perfecto actúe sobre el sin distorsiones.
Los Estados nacionales, los sindicatos, organizaciones sociales. Todas distorsionan el sagrado mercado. Por primera ves en la historia de la humanidad los gobernantes no puede fijar precios ni sueldos. El Estado debe dedicarse a defender la propiedad privada y hacer cumplir los contratos. Ronald Reagan decía: “No tenemos problemas con el Estado, el Estado es el problema”
Además el Estado debe privatizar todo, debe reducirse al mínimo para no molestar y entregar el patrimonio público a los privados.
Los sindicatos por otro lado quieren influir en los sueldos que se fijan para los trabajadores, así que no se les debe permitir: el mercado debe funcionar sin estas intervenciones. Sólo en un mercado perfecto un hombre podría elegir libremente…¿Cómo va a haber libertad si por un lado están los individuos llenos de preocupaciones, necesitados del pan para comer y por otro lado grandes poderes trasnacionales? Para que haya verdadera libertad entre el hombre y el mercado deben haber una serie de organizaciones que median entre él y las grandes fuerzas políticas y económicas, que lo protegen y lo empoderan. El libre mercado no es un mercado medieval en que el vendedor y el comprador se paran de frente y regatean el precio de las mercancías.
3- Se privilegian las exportaciones sobre la producción interna: se produce para generar capital y no para alimentar al pueblo. Las naciones poderosas saben protegerse pero la mayoría de los países no. –es uno de los motivos por los que no habrán empanadas este 18-
el capital no sirve para producir, no se invierte en actividades productivas sino que se destina a la especulación y en definitiva a la producción de más capitales. Es decir, hoy los ricos no son buenos ni siquiera para dar trabajo.





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