14 julio, 2007

Reflexiones en torno a un viejo vinagre

o Por qué el viejo vinagre tenía tanta influencia

Le Corbusier, el cuervo, el personaje más raro que he encontrado en mi vida es el protagonista de este posteo. En mi humilde paso de estudiante de arquitectura de la PUC me he mamado ya varios semestres dedicados a este personaje.

Cualquier estudiante de arquitectura de la PUC se enfrenta a los siguientes ramos:

“Introducción a la arquitectura” o “introducción a Le Corbusier”
“Historia 1” o “Antecedentes históricos de Le Corbusier”
“Historia 2” o “Le Corbusier, el pulento”
“Introducción a la edificación” o “introducción a como construía le Corbusier y como construiría si siguiera vivo”
“Introducción a la Ciudad territorio y medio ambiente” o “Antecedentes históricos de la ciencia Ficción de Le Corbusier”
“Ciudad territorio y medio ambiente 1” o “La ciencia Ficción de Le Corbusier”
“Taller de formación 1” o “formatéese el cerebro como Le Corbusier”


Fuera de toda broma, el hombre –o acaso un simple viejo vinagre- marcó definitivamente a una generación importantísimos de Arquitectos de la PUC -sobre todo de la PUC-, que a través de la actividad académica perpetuaron la influencia del cuervo más allá de su muerte.
Le Corbusier se vuelve así, un personaje histórico similar a Pinochet: “intachable” en palabras de Bruno Vidal, el poeta de la DINA. “cualquier decisión que toma un Chileno hoy, en el fondo no es resultado de su libre albedrío, sino que es una decisión que toma Pinochet”.
Cualquier cosa que haga un arquitecto PUC, de alguna manera es un “algo” en el que Le Corbusier participa.
Un conocido, octogenario, arquitecto de la U. de Chile, me cuenta que en sus tiempos, el gran gurú era Mies. Por eso tengo la impresión que este fanatismo sectario es cosa de la PUC sobre todo.

¿Pero que es lo que entusiasmó tanto a tantos arquitectos?

Al parecer el primer contacto con le Corbusier fue tardío, allá por 1937. Según Fernando Castillo Velasco:
“Al recibir la primera información sobre nuevos postulados, nuevos principios y nuevas formas de hacer arquitectura, nos sentimos tremendamente atraídos por el fenómeno y nos lanzamos sin mayores conocimientos del asunto, a diseñar nuestros proyectos según los principios del CIAM y los dibujos que Le Corbusier había hecho para la casa "Monol en 1919 o para la casa "Citrohan" en 1921. (…)La verdad es que Le Corbusier marco indeleblemente a varias generaciones de arquitectos, que seguimos casi ciegamente las expre­siones formales de sus obras, con las que él reproducía sus revolucionarias ideas acerca de la posibilidad que el hombre tenía de transformar el mun­do según sus nuevas capacidades técnicas y antiguas esperanzas sociales.”

Es decir, la influencia fue puramente formal en un principio, Don Fernando Castillo Velasco se lamenta profundamente de esto, ya que las formas de Le Corbusier son expresión de las ideas que tiene sobre las nuevas posibilidades del hombre moderno

Todos conocemos la idea que tiene le Corbusier del hombre.
"Mis queridos amigos:
Parece que ustedes son todos una banda de tipos formidables, dispuestos a llevar la arquitectura a su justo nivel, cual es el de servir al hombre.
Desde el instante en que nos preocupamos del hombre, de las mujeres y de los niños, en todo lo que pueden tener de atractivo y de admirable (defectos y cualidades), llegamos a ser arquitectos completos. Se dejan definitivamente a un lado tas fórmulas académicas; y la menor superficie, la mínima distancia, el más pequeño espacio construido, llega a ser precioso, como el vaso de agua es al explorador en el desierto, o como la reserva de gasolina al aviador a 6.000 metros de altura.
Este sentido de la responsabilidad de las cosas y de nuestra intervención frente a ellas, es el acontecimiento sentimental moderno introducido en la arquitectura después de casi un siglo de eclipse.
Es, pues, una cuestión de sentimiento; no es una cuestión de dinero y utilidad, sino una cuestión de sacrificio. Los que no gusten de ella, los que no encuentren en esto sus propios intereses, pueden retirarse cuando quieran, pero que no vengan a estorbar con sus deseos brutales nuestra magnífica vocación... Cuando ustedes se encuentren con dificultades, no les den la espalda: agárrenlas por el cogote. ¡Y buena suerte!".


Mensaje de Le Corbusier a los arquitectos chilenos, 1952. extraido de revista ARS

En ese parrafito se puede apreciar muy bien las ideas de Le Corbusier que no son diferente a las ideas que tiene cualquier arquitecto moderno.
desprecio por el pasado:

“casi un siglo de eclipse”

cariño por la precisión:

“la menor superficie, la mínima distancia, el más pequeño espacio construido, llega a ser precioso, como el vaso de agua es al explorador en el desierto, o como la reserva de gasolina al aviador a 6.000 metros de altura” –toda la idea de la máquina-.
Intolerancia por la diferencia:

"Cuando ustedes se encuentren con dificultades, no les den la espalda: agárrenlas por el cogote"

Lo anterior disfrazado con elementos sentimentaloides y seudo humanistas:

“Parece que ustedes son todos una banda de tipos formidables, dispuestos a llevar la arquitectura a su justo nivel, cual es el de servir al hombre.
Desde el instante en que nos preocupamos del hombre, de las mujeres y de los niños, en todo lo que pueden tener de atractivo y de admirable (defectos y cualidades), llegamos a ser arquitectos completos.”
“Es, pues, una cuestión de sentimiento; no es una cuestión de dinero y utilidad, sino una cuestión de sacrificio.”


Esta dizque preocupación por el hombre pudo haber seducido fácilmente a los arquitectos de la PUC, con su moral católica, el discurso de la iglesia centrado en “la persona humana” y el auge del “humanismo cristiano” de esos años.
Pudo haber sido muy afortunado que las ideas de le Corbusier no fueran tan penetrantes como las formas que creó: Mirando detenidamente su obra nos damos cuenta de cuál es la visión de hombre que tiene, en qué consiste el ser humano para el cual el cuervo quiere construir tan hermosamente.



José Comblin, teólogo católico analiza:

“El nombre más famoso del siglo fue sin duda alguna el de Le Corbusier, autor de innumerables proyectos y creador de ciudades nuevas que hizo escuela e tuvo repercusiones casi en todas las grandes ciudades del mundo. Su proyecto más famoso fue el de la «Ville radieuse» hecho para Moscú en 1935, pero no fue aplicado.
El pensamiento de Le Corbusier es complejo, pero consta de algunos grandes principios: El primero es que la ciudad debe estar en medio del campo, una ciudad verde. Por eso las ciudades son hechas de conjuntos en forma de torres de departamentos en medio de un gran jardín. Son edificios de 10, 20, 40 pisos en medio de la verdura. Allí viven cientos de familias en cada conjunto. El segundo principio es la separación entre las funciones urbanas en diversos sectores. En la «Ville radieuse» hay un centro cívico, con zona de estudio, una zona de negocios, una zona de transporte, una zona de hoteles y embajadas, una de residencias, una de industrias, una de servicios y una de industrias pesadas. Se proyecta un gran sistema de transporte rápido para llevar a los habitantes a todas estas zonas.
Negativamente hay una idea clave: suprimir la calle como gran obstáculo a la circulación. Esta ciudad es hecha para que los ciudadanos puedan ejercer diversas funciones y pasar con facilidad de una función para otra.
La «Ville radieuse» es hecha para individuos que no tienen ni un minuto para perder. Ahora bien la ciudad existe no solo para trabajar, sino también para conversar. En la practica el modelo utópico de ciudad supone que todos tienen coche y nunca caminan, porque no hay donde caminar.”

El teólogo deja al descubierto la pálida idea que Le Corbusier tiene de las posibilidades del hombre y las nuevas tecnologías frente al mundo: Un trabajador, que cumple todo el día nada más y nada menos que “funciones”, como una máquina. Va de un origen a un destino, no se detiene ni tiene espacios donde hacer vida pública. Es un hombre sometido por la tecnología y las ideologías de la modernidad, en ningún caso un hombre capas de agarrar por el cuello el mundo y someterlo libremente a sus deseos

¿Habrá sido tan poca la influencia que tuvieron las puras ideas de Le Corbusier en el urbanismo y la arquitectura?

Próximamente: Le Corbusier ¿un cristiano o un sectario?
Lea el artículo completo de:

Fernando Castillo Velasco en Revista ARS (pdf) AQUI
José Comblin en revista Christus AQUI

2 comentarios:

Covalenz dijo...

ufff, agarrense para lo que viene

carlos dijo...

bueno.....muy bueno....