06 agosto, 2007

LA CASA DEL ARQUITECTO

PERIFERIAS CENTRALES
0.3 la casa

por Francisco Diaz




El vagabundo con el que nos topamos en la entrada del metro es una periferia central de la sociedad: está ahí, al lado de nosotros, lo vemos a diario, pero está en la periferia de nuestras preocupaciones.
¿Cuántas cosas habrán pasado frente a nuestros ojos sin que las veamos, solo por estar concentrados en la búsqueda de algo más “inteligente”?
A los arquitectos nos sucede con una frecuencia tal, que nuestras preocupaciones difícilmente pueden ser transmitidas de forma limpia a los “no arquitectos”, debiendo camuflarse entre “datos reales” o “argumentos objetivos” con los que convencemos de que lo que decimos es cierto, y nos habilitan para hacer lo que queremos con un dinero que no es nuestro.
Entre las múltiples “periferias centrales” que podemos encontrar en arquitectura, quizás no hay otra de mayor relevancia que la casa.
Muchas de las grandes obras de la arquitectura son casas; paradojalmente muchas de esas grandes casas están deshabitadas. No es casualidad que la mejor casa del siglo XX, el Pabellón de Barcelona, estuviera hecho para no se habitado.
Probablemente todos los arquitectos tengan en sus mentes alguna idea de cómo debiera ser la casa ideal, y ninguno rechazaría la posibilidad de proyectar una o muchas de ellas si se las encargaran. Pero ¿es la casa un problema de arquitectura?
De todas las manifestaciones arquitectónicas posibles, la casa es la más masificada e inocua de todas. Material de reflexiones y objeto de culto en publicaciones, la Casa de Arquitecto evidencia la esterilidad propia de aquellos “pequeños dioses”, que creen saber como mejorar el mundo, pero solo pueden hacerlo a una escala que afecta a no mas de 5 personas. Incluso, si sumamos todas las casas “a la medida” proyectadas por arquitectos, su efecto ni siquiera alcanza a llegar al 5% de la población.
Si el 95% restante vive sin haber necesitado de la asesoría de un arquitecto para definir el lugar donde pasa su vida ¿Puede considerarse la casa como un problema de arquitectura?
En los últimos años hemos sido testigos de cómo la globalización y la homologación de las formas, ha decantado en la “customización”, es decir, en la posibilidad de que cada usuario decida la forma en que quiere que sean sus propias cosas. La Casa, como reducto último de la individualidad en un ambiente genérico, es el lugar principal de “customización”; dentro de ese contexto, la acción de un profesional del diseño de espacios, queda automáticamente neutralizada por la preferencia individual. Solo basta con ver que quienes encargan casas de arquitectos, son aquellos segmentos sociales inseguros de sus preferencias, que necesitan de un sastre que les diga como vivir, y les diseñe un entorno que puedan lucir como la ropa a la moda. El arribismo es el caldo de cultivo para la acción de la arquitectura.
Luego de varios siglos pensando en como hacer la casa más novedosa e ingeniosa para el 5% de la población, el resto de la ciudad ha crecido sin saber que existen los arquitectos y sin siquiera aproblemarse con ello. El tiempo que hemos gastado pensando a la casa como problema de arquitectura, ha sido la excusa perfecta para evadir la responsabilidad social de la profesión (“No me molesten, estoy preocupado resolviendo 150 metros cuadrados en un terreno de 500”).
En paralelo, mientras en las escuelas y oficinas se discute el detalle de un living que nunca se va a usar, o las vistas de un dormitorio que solo se ocupa por las noches, los bancos, supermercados, bombas de bencina, estacionamientos y en general todos aquellos lugares en donde mas tiempo pasamos, se proyectan bajo criterios económicos e incluso políticos. Todos aquellos lugares están en el centro de nuestras vidas, pero en la periferia de nuestras preocupaciones.
Y la Casa (que como problema está en el centro de nuestras preocupaciones) se localiza cada vez más en la periferia de la vida social. En el fondo, mientras los arquitectos sigamos preocupados de la casa, y mientras las casas se alejen cada vez más de los centros (incluso en lugares donde solo los fotógrafos llegan), no podremos más que mirar desde lejos, y con algo de extrañeza lo que sucede en nuestras ciudades, ya que estaremos atrapados resolviendo problemas inocuos en la periferia.

1 comentarios:

pedredor dijo...

El articulo es de Francisco Díaz, el loco que es instructor de Teoria (Historia y Critica)?? A todo esto, encontre el articulo muy acertado, aun hay gente que entro a estudiar arquitectura para hacer "casitas".