UNIVERSIDAD ABIERTA Y PARA TODOS
La década de los sesenta quedó marcada mundialmente por un espíritu revolucionario del cual nuestro país no se vio exento. Ante estos bríos de rebeldía las Universidades chilenas tomaron un papel importante en el curso de los acontecimientos. En este contexto se inscribe el proceso de reformas universitarias las cuales se vieron expresadas importantemente por las transformaciones de la Universidad Católica de Chile. Pero esto no fue fácil ni gratuito. La misma Universidad era la que permanecía ajena a todo el proceso en que se veía envuelto el país; por esto mismo es que los estudiantes de la época señalaban lo siguiente: “Denunciamos la falta de vibración con los problemas del pueblo que se experimenta en el interior de las aulas de nuestra universidad”. La consecuencia mas integrada en la conciencia colectiva es la Toma de la Casa Central el 11 de Agosto de 1967, de donde se desprende la famosa frase “El Mercurio Miente” y que provoca el amotinamiento y reacción violenta del sector gremialista.
Cuando el Cardenal Raúl Silva Henríquez es facultado por la Santa Sede para tomar cartas en el asunto es nombrado Rector Interino el Arquitecto (aunque no lo crean) Fernando Castillo Velasco que posteriormente es elegido Rector. Castillo Velasco comenzó a guiar el proceso reformista del cual se desprende lo siguiente extraído de su Plan de Desarrollo de la Universidad:
“Se acentuará la importancia de la ciencia, la democratización en el mando y el acceso a las aulas; especial realce se concede a la función crítica frente a las alienaciones que asaltan al hombre y a los grupos sociales, y mayor acento se dispensa al papel de inserción de la Universidad en los procesos que suceden en su exterior”
Durante su mandato fue acusado por la FEUC gremialista recientemente elegida, a lo cual responde entregando su cargo, aunque posteriormente volvería a retomarlo a pesar de los intereses conservadores del grupo gremial. Una de las principales visiones de la Reforma Universitaria era tener una “Universidad abierta y para todos”. Por esto se modifica el sistema de ingreso que anteriormente privilegiaba a la elite católica del país. Se crean catorce institutos para diversas unidades académicas, se duplicó la plana docente, reorganizó San Joaquín y se insertó en el mundo popular a través del Departamento Universitario Obrero Campesino (DUOC) y del Programa de Estudios y Capacitación Laboral (PRESCLA).
Este proceso reformista llega a su fin con la llegada de la dictadura militar, la cual relevaría de sus funciones como rector tanto a Castillo Velasco como a todos los otros de las restantes universidades de Chile, quedando en el cargo de Rector de la Universidad Católica de Chile el Vicealmirante (R) Jorge Swett Madge quien pondría fin a la Reforma suscitada hasta el momento y que daría paso a una contrarreforma apoyada por los gremialistas.






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